Hay una molestia típica del post operatorio que cuesta explicar con palabras. No es exactamente dolor, tampoco es la hinchazón. Es la sensación de que algo «tira» por dentro, de que la piel quedó pegada a lo que hay debajo, de que un movimiento que antes era automático ahora encuentra un tope.
Esa sensación se describe a veces en relación con las adherencias. Es un motivo de consulta habitual en Antofagasta entre quienes se recuperan de una abdominoplastía, una lipoescultura, una mamoplastía o una cesárea. Y es, también, uno de los temas donde más se afirma y menos se ha estudiado.
Qué son las adherencias
Tu cuerpo está formado por capas que, en condiciones normales, se deslizan unas sobre otras. Ese deslizamiento es el que te permite estirarte, girar el tronco, levantar los brazos o respirar profundo sin sentir que algo te frena.
Una adherencia ocurre cuando dos planos que deberían deslizarse quedan unidos por tejido cicatricial. En vez de moverse de forma independiente, se comportan como si fueran uno solo. Suele describirse como una zona que tira, que limita el movimiento y que a veces se ve hundida o retraída al contraer la musculatura.
El tejido responsable de eso se genera y se reorganiza durante meses: la fase de remodelación comienza alrededor de la tercera semana y puede extenderse hasta los doce meses (revisión de fisiología de la cicatrización). Ese plazo largo es una de las pocas cosas bien establecidas en este tema.
Adherencia y fibrosis no son lo mismo
Suelen confundirse porque tienen el mismo origen: el tejido que el cuerpo produce para reparar. La diferencia está en el efecto. La fibrosis es tejido más denso y más duro de lo esperable, que se percibe al tacto como una placa o una bolita. La adherencia es una pérdida de deslizamiento entre capas, que se percibe sobre todo al moverse. Pueden presentarse por separado y también coexistir.
¿Qué dice la evidencia?
De todos los temas que tratamos en este blog, este es en el que la literatura es más escasa. Nos parece que corresponde decírtelo antes que nada.
No encontramos ningún estudio de terapia manual para adherencias tras cirugía estética. Ninguno. Lo que existe es literatura sobre adherencias intraabdominales tras cirugía abdominal general —entre el peritoneo, el epiplón y las asas intestinales—, que es un fenómeno anatómicamente distinto del que se describe bajo la piel después de una lipoescultura. Extrapolar de uno a otro es un salto que la literatura no cubre, y preferimos no darlo.
Aun dentro de ese campo distinto, la evidencia es preliminar. Una revisión sistemática sobre movilización de tejidos blandos y síntomas relacionados con adherencias abdominales reunió apenas 9 estudios, cuatro de ellos no aleatorizados, y sus propios autores califican los hallazgos de preliminares (revisión sistemática). Una revisión posterior tamizó 773 estudios y terminó analizando 9, y concluye que la terapia manual tiene «potencial» como coadyuvante, un lenguaje que describe una posibilidad y no un efecto demostrado (revisión sistemática).
Lo que sí está establecido es que las técnicas manuales que usamos son seguras y bien toleradas: así lo concluyó una revisión Cochrane de 6 ensayos con 208 participantes sobre drenaje linfático manual, aunque en linfedema tras cáncer de mama y no en cirugía estética (revisión Cochrane). También está establecido que recuperar movilidad y rangos de movimiento es un objetivo propio de la kinesiología, con o sin adherencias de por medio.
Las cuatro cosas. Qué se sabe: que el fenómeno del deslizamiento entre planos es real y evaluable, y que el trabajo manual es seguro. Qué no se sabe: si la terapia manual modifica una adherencia tras cirugía estética, porque nadie lo ha puesto a prueba con un diseño adecuado. Cuánto dura el efecto: no hay dato. Y lo cuarto: no tratarlas es una opción legítima, sobre todo si no te limitan; el tejido sigue remodelándose por meses. Si algo te tira, te limita o te preocupa, la primera conversación es con tu cirujano tratante, que conoce la técnica que usó contigo.
Una advertencia que se desprende de lo anterior: cualquiera que te ofrezca «romper adherencias» en un número determinado de sesiones está afirmando más de lo que la literatura publicada permite.
Por qué se asocian a su aparición
Toda cirugía implica separar tejidos que estaban unidos y luego dejar que el cuerpo los repare. Suelen mencionarse factores que se asocian a su aparición, aunque cuáles pesan en tu caso no se puede determinar de antemano:
- Cirugías amplias o que abarcan grandes superficies de tejido.
- Inflamación mantenida en el tiempo o acumulación de líquido en la zona.
- Inmovilidad prolongada.
- Posturas de protección sostenidas, como andar encorvada por mucho tiempo.
- Uso irregular o incorrecto de la prenda de compresión.
- Cirugías previas en la misma zona.
Cómo suelen describirse
- Sensación de tirantez al estirarte, girar el tronco o subir los brazos.
- Piel que no se levanta ni se desplaza como en el resto del cuerpo.
- Hundimientos o retracciones que se marcan al contraer la musculatura.
- Cicatriz que se ve «metida» hacia adentro en lugar de plana.
- Molestias que aparecen al final del día o tras estar mucho rato en la misma posición.
- Cambios en la postura o en la forma de caminar.
Esta lista es orientativa y no sirve para autoevaluarte. Quién determina qué está ocurriendo en tu caso es tu cirujano tratante; tu kinesióloga lo evalúa en la sesión y trabaja dentro de lo que él o ella indique.
Qué hacemos desde la kinesiología
En Alfara somos kinesiólogas: profesionales de la salud con formación universitaria en anatomía, biomecánica y fisiología de la cicatrización. Eso importa especialmente acá, porque el trabajo no consiste en «romper» nada a la fuerza, sino en buscar devolverle movilidad a un tejido respetando la etapa en que se encuentra.
Evaluación del deslizamiento
Antes de tratar, evaluamos. Se revisa cómo se mueve la piel en distintas direcciones, en qué zonas se pierde el juego entre capas, qué movimientos están limitados y cómo está compensando el resto del cuerpo. Esa evaluación orienta el plan y se repite periódicamente. Aunque no podamos prometerte un efecto sobre la adherencia misma, la limitación de movimiento sí es medible y sí se puede seguir en el tiempo.
El trabajo propiamente tal
- Terapia manual específica. Maniobras de deslizamiento aplicadas en la dirección y con la intensidad que el tejido tolera en esa etapa.
- Trabajo sobre la cicatriz. Movilización en distintos planos, buscando recuperar el juego entre la cicatriz y lo que hay debajo.
- Drenaje linfático manual. Busca ayudar a movilizar el líquido acumulado y acompañar el manejo de la inflamación.
- Agentes físicos. Ultrasonido, radiofrecuencia u otras herramientas complementarias, incorporadas según evaluación cuando la etapa y la indicación médica lo permiten. La evidencia sobre su efecto en post operatorio estético es limitada y de estudios pequeños.
- Ejercicio terapéutico. Movilidad activa, respiración y reeducación postural. Es la parte del plan con objetivos más concretos y más fáciles de verificar.
Lo que no corresponde hacer
No corresponde aplicar técnicas intensas sobre un tejido que todavía está en fase inflamatoria, ni trabajar sobre heridas abiertas, ni forzar rangos de movimiento que aún no están autorizados. Tampoco corresponde prometerte que una adherencia se resuelve en un número determinado de sesiones.
Las preguntas que más nos hacen
¿Duele?
No debería. La idea de que hay que «despegar» el tejido a la fuerza no tiene respaldo y puede ser contraproducente sobre tejido en reparación. Puedes sentir molestia en algunas maniobras; eso se conversa y se regula en el momento.
Si no hay evidencia, ¿para qué voy?
Pregunta justa. Lo que podemos ofrecerte con respaldo es una evaluación periódica del movimiento por una profesional de la salud, trabajo de movilidad con objetivos verificables, y derivación oportuna cuando algo requiere la mirada de tu cirujano. Lo que no podemos ofrecerte es la certeza de que una adherencia se modifique. Con eso sobre la mesa, la decisión es tuya.
¿Se puede saber si tengo una sin imágenes?
Lo que se evalúa en sesión es el deslizamiento y la limitación del movimiento, no la adherencia en sí. Determinar qué hay bajo la piel es competencia de tu cirujano tratante, con los exámenes que él o ella estime.
Lo práctico
- Cambia de postura con frecuencia en lugar de quedarte muchas horas en la misma posición.
- Endérezate progresivamente si andas encorvada, dentro de lo que te permita tu cirujano.
- Realiza las pautas de movilidad y respiración que te entreguemos.
- Usa la prenda de compresión según indicación médica.
- Consulta tus dudas antes de improvisar masajes agresivos por tu cuenta.
- Ante fiebre, dolor que aumenta, enrojecimiento, calor local o secreción en la zona operada, no esperes tu próxima sesión: comunícate con tu cirujano o acude a un servicio de urgencia.
Las adherencias son un buen ejemplo de algo que las pacientes sienten de verdad y que la investigación todavía no ha estudiado como corresponde. Nos parece más útil decírtelo que llenar el vacío con promesas. Podemos evaluarte, acompañarte y trabajar tu movilidad con criterio; el resto, por ahora, habrá que esperar a que lo respondan nuevos estudios.
Conversemos sobre tu recuperación
Si sientes que algo tira, que la piel quedó pegada o que hay movimientos que no recuperas, podemos evaluarte. Revisa nuestros planes de post operatorio o escríbenos por WhatsApp al +56 9 5816 4000 y coordinamos una hora en nuestro centro en Antofagasta.
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Fuentes
- StatPearls, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. — Fases de la cicatrización
- American College of Surgeons — Recuperación después de una cirugía
- MedlinePlus — Cuidado de heridas quirúrgicas
- Superintendencia de Salud — Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud
Constanza González
Kinesióloga · Fundadora y Directora de Alfara Estética, Antofagasta
Última revisión: 4 de agosto de 2026
Este contenido es informativo y no reemplaza la indicación de tu cirujano ni la evaluación de una kinesióloga. Ante cualquier duda sobre tu recuperación, consulta con tu equipo tratante.